todas estas cirugías se encontraban muy por debajo del precio real del mercado, lo que hacía que fuera irresistible para las víctimas, que elegían el precio por encima del riesgo y la seguridad. OPERACIONES ILEGALES DE CIRUGÍA MAYOR: LIGADURAS DE TROMPAS El 6 de febrero, una vez que se tuvieron indicios suficientes, el responsable del citado Grupo I, el inspector José Manuel Fraga, decidió que había llegado el momento de acceder al local. Una vez en el interior del local, los investigadores constataron la existencia de varias pacientes distribuidas en distintas habitaciones a las que se les estaba realizando algún tipo de tratamiento, así como otras cuantas en la sala de espera. En esta primera búsqueda, encontraron facturas de material quirúrgico, aparatos sanitarios, cuadernos a nombre de dos doctoras con las citas agendadas, documentos con recomendaciones pre y postcirugía, e informes preoperatorios con analíticas de sangre y electrocardiogramas, siendo estas las pruebas más comunes que un anestesista solicita para someterse a una intervención. Otro hallazgo que resultó sorprendente fue la existencia de un cuarto, similar a un office, en el que las empleadas comían, y donde se ubicaba un contenedor en el que se almacenaban salvacamas y empapadores ensangrentados, sin ningún tipo de control o protocolo en relación a la gestión de tales desechos. El asombro creció, aún más, cuando los investigadores vieron informes con datos de pacientes a las que se les habían realizado liposucciones, aumentos de pecho y hasta una ligadura de trompas. Inmediatamente, y dada la gravedad de la situación, solicitaron el correspondiente mandamiento de entrada y registro a la autoridad judicial, el cual les permitió descubrir, oculto tras una puerta cerrada con llave, una habitación que hacía las veces de quirófano clandestino. No tenía ventilación, pero sí toda variedad de productos —muchos de ellos caducados— y material médico. También había una máquina para esterilizar el material, pero sus bandejas tenían restos de suciedad. Lo mismo ocurría con algunos aparatos que dejaban al descubierto zonas con moho y gasas de un color amarillento, todo ello guardado en envoltorios de plástico para ser introducidos en el esterilizador, ya que, al parecer, posteriormente eran reutilizados. GUARDABAN LOS VIALES EN EL CONGELADOR ENTRE LA COMIDA Efectivamente, y confirmando las hipótesis de la policía, la clínica conectaba con un domicilio de una de las supuestas médicas. A medida que avanzaba el registro la preocupación iba aumentando. Se encontraron con la presencia de un perro y un gato, así como excrementos de ambos por el suelo. El pasillo desembocaba en un trastero repleto de medicamentos, como si de un almacén de la UVI de un hospital se tratase. Repartidas por todas las estancias existían cajas con medicamentos y productos y, de nuevo, algunos de ellos caducados. En el interior de un congelador, Orbison OPERACIÓN Aspecto del «quirófano» clandestino donde se llevaron a cabo cirugías sin ningún control y con grave riesgo para la salud. 42
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