Revista Policía / Marzo 2025 / Número 396

La investigación se inició cuando se recibió una denuncia en la comisaría de la Policía Nacional del distrito de Carabanchel, sacando a la luz la posible existencia de un centro estético en el que supuestas doctoras hacían cirugías sin contar con la titulación exigida. Todo ello en un quirófano que carecía de las condiciones higiénico-sanitarias necesarias, oculto en la trastienda del mencionado centro de belleza. Paralelamente, otra denuncia interpuesta en la Dirección General de Inspección y Ordenación Sanitaria de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid hizo que uno de los grupos de UDEV Central de la Comisaría General de Policía Judicial se pusiera en marcha para poder determinar qué ocurría tras las puertas de este local. Las vigilancias permanentes determinaron que el volumen diario de pacientes que acudían a esta clínica estética era elevado, aproximadamente unas 20 personas al día. El perfil era muy definido, mujeres de entre 40 y 50 años de origen latino. Además, llamó la atención de los investigadores el hecho de que algunas de ellas accedían por la puerta principal, pero abandonaban el establecimiento por un portal del edificio colindante. Esto hizo que saltaran las alarmas entre los integrantes del grupo, ya que parecía confirmarse que se trataba de una clínica clandestina, con el consiguiente riesgo para la vida de estas mujeres que esto suponía. LOS PRECIOS ERAN EL ANZUELO Utilizaban las redes sociales para anunciar sus tratamientos e incluso publicaron contenido de ciertas cirugías, como el caso de un aumento de pecho realizado mediante lipotransferencia —la cual consiste en la extracción de grasa de una parte del cuerpo para transferirla a otra zona y así aumentar su volumen—. Las pesquisas revelaron que esta clase de operaciones no eran ofrecidas a todo el mundo, sino a aquellas clientas de cierta confianza y de su círculo más cercano. Otras muchas acudían a pedir información de los tratamientos al haber sido recomendadas por otras personas que ya con anterioridad se habían operado allí. El efecto del poderoso boca a boca. Llegaban a pagar entre 1200 y 4000 euros por intervención, pero todo dependía de su perfil y de la complejidad de la misma. Obviamente, LA CLÍNICA DE LOS HORRORES Prometían belleza pero entregaban pesadillas En el corazón de Madrid, y bajo la apariencia de una clínica estética que prometía belleza «pero entregaba pesadillas», se ocultaba un quirófano clandestino donde se estaban realizando tratamientos estéticos de manera ilegal y sin ningún tipo de control sanitario. Bajo el lema: «Simples detalles, grandes cambios» y utilizando en sus perfiles frases motivadoras junto a fotografías de mujeres con cuerpos esbeltos y bellos rostros, pretendían atraer a mujeres con gangas tentadoras de tratamientos faciales y corporales muy por debajo del precio de mercado. Texto y fotografías: Silvia Pérez Morado Oficial de policía de la Policía Nacional Cajonera de plástico en la que se almacenaban medicamentos sin medida de higiene alguna. EL PERFIL DE LAS CLIENTAS ERA MUY DEFINIDO: MUJERES DE ENTRE 40 Y 50 AÑOS DE ORIGEN LATINO 41

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