Revista Policía / Marzo 2025 / Número 396

Pilotando futuro hacia el La importancia de ser escuela de vuelo En 1990 se graduó la primera promoción de pilotos formados íntegramente, por aquel entonces, en el Servicio de Helicópteros. Hasta esa fecha, la formación de nuestros pilotos dependía del Ejército del Aire. Este primer curso fue el inicio de la actual escuela de vuelo que tiene la Unidad Aérea de la Policía, un centro de formación ATO, de sus siglas en inglés Organización de Entrenamiento Aprobada (E-ATO-263). Esto convierte a la Policía Nacional en el único organismo de naturaleza civil del Estado que tiene la capacidad de formar a sus propios pilotos, lo que es todo un orgullo para los integrantes de la Unidad Aérea. Hecho que destaca el jefe de la Unidad, el comisario principal Pedro Prieto, que lleva más de tres décadas en la unidad y varios años al mando de esta. «Somos escuela de pilotos y centro de mantenimiento», resalta Prieto, lo que supone un aspecto económico importante. Tener policías nacionales, tanto como pilotos como encargándose del buen funcionamiento de las aeronaves, da mayor seguridad y supone un ahorro económico para la administración. «Formamos de cero a nuestros pilotos, con instructores y examinadores propios», destaca el comisario principal. De esos examinadores, solo dos son sénior y pertenecen a la Policía Nacional —y uno de ellos es Pedro Prieto—. Que la Policía Nacional disponga de esta escuela propia manifiesta el compromiso con la formación cumpliendo los estándares de calidad que requiere esta especialidad. Y es que todo ello está certificado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (de sus siglas en inglés, EASA). Además de la formación teórica y práctica con helicóptero monoturbina primero y después con los bimotores, la obtención de la licencias de piloto de helicóptero CPL(H) y de ATPL(H) (de sus siglas en inglés, Licencia de Piloto Comercial y de Piloto de Transporte de Aerolínea) exige unas horas de vuelo en simulador, que también dispone la propia Unidad en su hangar de Cuatro Vientos. Se trata del simulador de última generación FTD 2 con el que no solo los futuros pilotos realizan un total de 40 horas de vuelo certificado por la AESA, sino que sirve también para revalidar las licencias anuales al contar estas horas de vuelo como reales. En total, el curso de piloto de helicópteros, dirigido a las escalas de básica, subinspección y ejecutiva, tiene una duración de 22 meses y deben superar 1000 horas lectivas y cerca de 200 horas de vuelo. Asimismo, que la Policía Nacional tenga entre sus filas a técnicos de mantenimiento de aeronaves (TMA) que son policías nacionales supone un ahorro importante. Su curso, dirigido a las escalas de básica y subinspección, tiene una duración de 33 meses y tras la superación de este se obtiene un titulo con equivalencia a un título superior de Formación Profesional. No obstante, hasta que los TMA obtienen todas las habilitaciones necesarias para que puedan firmar ellos mismos las revisiones de estas aeronaves pueden demorarse hasta cinco años. Tanto para los TMA como para los pilotos de aviación tripulada (avión y helicóptero), la formación es continuada. Debiendo de estar actualizados todos los años mediante la superación de cursos y jornadas. Otro orgullo de la Unidad, además de que sus pilotos y técnicos son policías, es que los operadores de cámara y pilotos de drones también lo sean. La formación de los primeros tiene una duración de dos semanas y está dirigida a policías, oficiales y subinspectores. Tras la superación del curso se les habilita para la operación de los sistemas de captación de imagen y puedan formar parte de la tripulación de los helicópteros policiales. Por otro lado, el curso de estandarización de pilotos de UAS (drones) tiene una duración de una semana con parte teórica y práctica y es una formación obligatoria para pilotar este tipo de aeronaves no tripuladas que deben superar los aspirantes de escala 18

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