Revista Policía / Marzo 2025 / Número 396

EL ROBO BANCARIO EN LA ERADIGITAL ELEMENTOS DIFERENCIADORES El primer elemento diferenciador a considerar es el espacio. En el mundo físico, el espacio tiene barreras y límites geográficos, pero en el ciberespacio, estas limitaciones desaparecen. Un banco en el ciberespacio puede estar tan cerca de España como de Australia o Japón. Las paredes físicas y las cajas fuertes dejan de ser relevantes, ya que el dinero se guarda en forma de ceros y unos en procesos informáticos. Las teorías situacionistas tradicionales de la criminología, que enfatizan el impacto del entorno espacial en la comisión de delitos, deben adaptarse al ciberespacio. En el pasado, se creía que la seguridad de un banco se basaba en estructuras físicas impenetrables, como gruesos muros de cemento y hormigón armado. Sin embargo, se descubrió que la «vigilancia natural» era más efectiva, convirtiendo a los ciudadanos en guardianes inconscientes al hacer que las sucursales fueran más visibles y accesibles. En el ciberespacio, estos conceptos cambian drásticamente, ya que la situación ya no es espacial en el sentido tradicional. Este entorno facilita y atrae el crimen, ya que los delitos en línea son relativamente fáciles de cometer, pueden ser lucrativos y a menudo quedan impunes. Comparado con un atraco físico a un banco, un robo informático ofrece menos exposición y riesgo para el delincuente. Acceder a grandes sumas de dinero sin la necesidad de cargarlo físicamente es una tentación irresistible para algunos criminales. Este aspecto tendrá influencia en la denominada motivación delictiva. En línea, las personas pueden sentirse más inclinadas a cometer delitos que nunca se plantearían en el mundo físico. Además, el anonimato y la rapidez que ofrece Internet dificultan la captura de los delincuentes. La policía, los jueces y las leyes diseñadas para el mundo físico no parecen funcionar de manera efectiva en el entorno virtual. El ciberespacio permite que los delincuentes sean más invisibles ante las autoridades y los gobiernos. Mientras la impunidad en el ciberdelito persista, no se puede generar un efecto disuasorio en aquellos que se atreven a delinquir en línea. La interacción física versus la interacción digital es otro aspecto relevante. En un atraco físico, los delincuentes deben enfrentar una interacción predominantemente física y, a menudo, violenta. En el ciberespacio, los ciberdelitos se cometen sin necesidad de recurrir a la fuerza física, lo que disminuye el riesgo para el delincuente y elimina el efecto disuasorio de la violencia. El mundo virtual también atrae a los delincuentes comunes del mundo físico, quienes ven en el ciberespacio una nueva oportunidad para ampliar sus actividades criminales. Grupos del crimen organizado que operaban en el entorno ahora están interesados en actuar en el ciberespacio debido a sus características atractivas. CONCLUSIONES En conclusión, la criminología y la cibercriminología deben adaptarse al mundo digital como una dimensión propia y distinta. La comprensión de las particularidades del ciberespacio, como la ausencia de barreras espaciales, la motivación delictiva facilitada por la facilidad y el anonimato, y la falta de interacción física, es esencial para desarrollar teorías criminológicas sólidas en relación con el robo bancario en línea y otros tipos de ciberdelitos. La rápida evolución de la tecnología y la sociedad digital exigen que los criminólogos y profesionales de la seguridad se mantengan al día con los avances y desafíos del ciberespacio. Solo a través de una comprensión profunda de esta nueva realidad y la aplicación de enfoques teóricos adaptados, como la cibercriminología, se podrán abordar eficazmente los delitos en línea y proteger a las personas y organizaciones de las amenazas emergentes en el mundo digital La cibercriminología está en constante evolución, y los investigadores y profesionales en este campo deben mantenerse al día con las nuevas tendencias y técnicas utilizadas por los delincuentes cibernéticos. Esto implica no solo comprender las dinámicas del ciberdelito, sino también colaborar estrechamente con profesionales de otras disciplinas para desarrollar soluciones integrales y eficaces. Es esencial comprender las motivaciones y los métodos de estos criminales para poder desarrollar estrategias de prevención y respuesta efectivas. Por ello, es necesario un enfoque multidisciplinario que involucre a expertos en tecnología, derecho y comportamiento humano para hacer frente a estos desafíos. En resumen, el robo bancario ha experimentado una transformación significativa en la era digital. El ciberespacio ha dado lugar a nuevas formas de delito y ha cambiado la forma en que los delincuentes operan. La criminología debe adaptarse a esta nueva realidad y desarrollar enfoques específicos para abordar el cibercrimen. Solo a través de una comprensión profunda y una colaboración multidisciplinaria se podrá enfrentar con éxito los desafíos que presenta este mundo digitalizado. n Texto: Sergio Martínez Inspector de la Policía Nacional Jorge Jiménez Serrano Director de Behavior and Law Fotografías e ilustración: iStockphoto.com 32

RkJQdWJsaXNoZXIy MzA5NDI2