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Investigación de incendios

NUEVAS PERSPECTIVAS EN LA INVESTIGACION DE INCENDIOS :
“EL USO DE CANINOS EN LA BUSQUEDA DE ACELERANTES DE LA COMBUSTION” (I)

Los incendios provocados son uno de los delitos más difíciles de esclarecer debido a que en la mayoría de los casos sólo existen indicios circunstanciales, generalmente no hay testigos y las pruebas se consumen con el fuego.

Por otra parte aunque muchas veces se aprecien acelerantes, estos están tan ligados a la actividad humana que el simple hecho de detectarlos es de un valor probatorio limitado, es por ello que el investigador de incendios mediante una inspección ocular detallada puede establecer en la gran mayoría de los casos si un incendio ha sido provocado o accidental. Es en éste ámbito donde actualmente el investigador de incendios cuenta con una nueva herramienta de gran utilidad: los caninos.

De todos es sabido la capacidad innata que poseen los perros para detectar olores en muy bajas concentraciones. El sistema olfativo de los caninos se cree que es capaz de detectar líquidos inflamables en concentraciones de unos 10 a 40 ppm partes por millón) con una exactitud del 90%. El límite de detección, sin embargo, no es el único criterio, ni incluso el más importante para el técnico. Lo más determinante es la especificidad o capacidad para distinguir líquidos inflamables del resto de materiales del siniestro.

Imagen investigación de incendios

El uso de perros en la investigación de incendios dedicados a la detección de acelerantes es relativamente reciente y sus inicios se remontan a los años ochenta, no obstante es en la década de los noventa cuando adquiere su desarrollo, principalmente en Estados Unidos y Canadá. En Europa, los países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia), Francia, Alemania y Gran Bretaña han desarrollado programas de entrenamiento de perros en éste área.

En principio habría de preguntarse por qué el uso de caninos en la búsqueda de acelerantes ha sido tan tardío a diferencia de otros campos de aplicación como puede ser el de drogas, explosivos etc.

Vamos a partir de la definición de acelerante de la combustión. Este término es puramente forense y se refiere a cualquier sustancia que cuando se inflama da lugar a una rápida propagación del fuego o las llamas. Desde el punto de vista químico los acelerantes generalmente son sustancias combustibles, bien usadas en locomoción ( gasolinas, querosenos, gasoil etc.. ) o como disolventes ( acetona, disolventes de pintura, aguarrás, alcohol etc.) y cuando se encuentran en el escenario del incendio sin explicación lógica puede ser un buen indicio de intencionalidad.

Las dificultades en el entrenamiento de los perros surgen cuando se tiene en cuenta lo siguiente:

  1. El número tan elevado de disolventes de uso doméstico que hay en el mercado.
  2. La complejidad en la composición de muchos de estos disolventes o combustibles da lugar a una vaporización diferencial de sus componentes.
  3. Las sustancias acelerantes desaparecen con el propio calor, lluvia, viento etc, pues son volátiles.
  4. La presencia casi rutinaria de estos productos en el entorno doméstico, a los cuales muchas veces no prestamos demasiada atención (barnices, pegamentos, colas).
  5. A la formación de productos de pirólisis de materiales sintéticos que producen sustancias parecidas o comunes a los acelerantes.
Imagen investigación de incendios

A pesar de la variedad de razas caninas no existe una específica para la detección de acelerantes y lo importante es su capacidad de aprender y su disponibilidad para trabajar. Los perros más adecuados son aquellos que cometen pocos errores mientras se enfrentan a los problemas y tienen un fuerte deseo de ejecutar su misión. Este alto grado de motivación, disposición para llevar a cabo su tarea, es esencial en un perro y puede reforzarse mediante un sistema efectivo de recompensa. Este sistema de recompensa puede consistir bien en comida o en juego con el entrenador.

Los perros pueden entrenarse bien para responder pasivamente o agresivamente, dependiendo del uso del perro y su naturaleza. Un perro adiestrado para responder agresivamente rascará y ladrará donde localice el olor, esta forma es la más común en la detección de drogas,.

Los caninos detectores de acelerantes generalmente son entrenados en responder pasivamente ante un olor, por lo que se sentarán o posarán la pata ( estarán alerta), cuando perciban éstos en un punto determinado.

El entrenamiento de perros para detección de acelerantes empieza con el reconocimiento de olores de diferentes acelerantes, ( el número de estos puede variar grandemente). En principio al perro se le entrena con muestras evaporadas al 50%., generalmente gasolina, que es con mucho el acelerante más utilizado, para ir aumentando el grado de evaporación y al mismo tiempo disminuyendo la concentración de los más volátiles. Los patrones de acelerantes se introducen con una jeringuilla entre las grietas del cemento, uniones de baldosas , trozos de moquetas o madera quemadas etc.

También se les entrena a distinguir estos olores de otros hidrocarburos ajenos a los acelerantes y a los procedentes de productos de pirólisis generados en el lugar del incendio.

Entre los productos más frecuentes usados para el entrenamiento podemos citar la gasolina, queroseno, gasoil, líquidos encendedores del carbón, alcohol, disolventes de pintura, acetona, aguarrás etc.

Asimismo se adecua el perro al escenario de una forma lo más real posible para que se habitúe, lo ideal son los lugares donde han existido previamente siniestros.

En el entrenamiento es tan importante la detección de acelerantes como el evitar que el perro detecte falsos positivos.

Una vez que se llega al escenario del incendio, el guía valora el lugar y el perro permanece en el vehículo. Mientras tanto el investigador de incendios procede a evaluar el escenario por procedimientos normales, inspección ocular e intenta determinar el origen y las causas del fuego. Si sospecha que se ha utilizado acelerante debe usarse los perros para la detección de acelerantes.

Antes de introducir los perros en el escenario hay cuatro cosas importantes a tener en cuenta:

Imagen investigación de incendios
  1. Que el fuego se haya extinguido y no exista peligro. La seguridad del perro es esencial y si existe algún tipo de peligro es aconsejable un protector para las patas.
  2. Hay que tener predeterminado un modelo de búsqueda y aproximación para evitar o reducir la posibilidad de contaminación.
  3. La búsqueda de acelerantes en muestras superficiales se restringe a los posibles focos y en la búsqueda de recipientes que hayan podido contener acelerantes.
  4. Es imprescindible el desescombro y limpieza del escenario para facilitar la labor de rastreo de los perro ( los cascotes y el polvo entorpecen la labor de estos).

Hay dos tipos de búsqueda que pueden desarrollarse en un incendio, la búsqueda libre y la directa. En la libre es el perro el que olfatea el área o zonas sin ninguna predeterminación, en cambio en las dirigidas es el guía o instructor el que dirige al perro a investigar zonas que quedaron sin rastrear.

Surge entonces la pregunta de dónde se deben tomar las muestras.

Se deben tomar muestras de todas aquellas zonas o puntos donde el perro indique la presencia de acelerantes, así como de muestras blancas donde el perro no detecta nada.

Aunque el principal uso de los caninos en la investigación de incendios es la detección de acelerantes hay otras funciones que pueden llevar a cabo con un entrenamiento adecuado. Por ejemplo cuando se toma una muestra sospechosa de poseer acelerantes y que ha sido detectada por el perro, es muy útil colocar el bote de cristal abierto en otro punto y comprobar que el perro sigue detectando acelerantes, de esta forma nos aseguramos que hemos tomado la muestra del punto correcto.

Imagen investigación de incendios

Otras formas de ayuda al investigador incluyen: búsqueda de acelerantes en el equipo, vehículos, multitudes y ropas.

En la toma de muestras de acelerantes es esencial que el equipo usado (espátula, tijeras, viales, contenedores) este libre de trazas de acelerantes y no esté contaminado por muestras anteriores, por ello después de la limpieza del equipo y antes de su uso en el escenario, se puede usar la detectación canina para confirmar que el equipo está libre de contaminaciones (respuesta negativa del perro).

En la investigación de vehículos de motor se pueden usar también perros adiestrados, no obstante el investigador debe tener en cuenta que el propio vehículo pose intrínsecamente hidrocarburos y otros líquidos que pueden alertar al perro, es por ello que el guía o instructor tiene que darse cuenta que el perro es sólo una herramienta y es el investigador el que toma las decisiones finales basadas en su propia investigación y si la presencia de líquidos inflamables en las zonas indicadas son normales o no. (asientos etc.).

En búsquedas entre la multitud, muchas veces en casos de fuegos intencionados, el pirómano puede permanecer cerca del escenario, en el mismo escenario o regresar al mismo para ver el resultado de su acción. Con frecuencia existen numerosos curiosos mirando el lugar de los hechos, en estas situaciones se pueden emplear los perros para investigar a estas personas y alertar al guía si detecta trazas de acelerantes. Estos perros bien entrenados no constituyen ninguna amenaza para el público. Una reacción positiva del perro no quiere decir necesariamente una identificación positiva del pirómano pero constituye un indicio.

Imagen investigación de incendios

Por último pueden usarse los perros para escanear ropas de entre varias sospechosas de poseer acelerantes.

VENTAJAS.

El uso de perros permite la localización rápida de focos que poseen acelerantes de la combustión, ahorrando asimismo toma de muestras y sobre todo tiempo.

Esto es particularmente importante en siniestros de gran extensión o donde la carga de fuego es de tal magnitud que a veces no se puede establecer la ubicación de los focos primarios.

LIMITACIONES Y DESVENTAJAS

Hay que tener en cuenta que la detección de acelerante mediante perros no es infalible y que el grado de éxito que aunque es muy alto NUNCA puede sustituir al laboratorio.

Con frecuencia se dice en el argot de los investigadores que es de idiota usar los perros como si estos fueran los expertos, sin la confirmación del laboratorio.

Toda muestra que haya dado positiva a los perros debe ser confirmada por el laboratorio.

Aunque no se conoce exactamente el mecanismo de detección de los perros, si se sabe que el perro huele todo el conjunto de sustancias, de forma tal que si cambia la proporción de sus componentes de forma considerable el perro la interpreta como una nueva, es por ello que deben prepararse patrones en concentraciones variables para su entrenamiento.

Actualmente los laboratorios poseen una instrumentación analítica extraordinariamente sensible y selectiva como la cromatografía de gases-masas, cuyos limites de detección son superiores a las de los perros ( 2 ppm en condiciones normales de trabajo), asimismo con esta técnica es posible identificar cada componente de un acelerante, realizándose una búsqueda específica y selectiva, pudiéndose filtrar aquellos componentes indeseables como son los productos de pirólisis.

Falsos positivos.- Los productos de pirólisis como las moquetas, disolventes de insecticidas, pegamentos etc.,pueden dar falsos positivos, es por ello que es imprescindible la conformación de laboratorio.

Falsos negativos: El investigador de incendios debería tomar muestras de las zonas que a partir de su investigación el considere pueden contener acelerantes , incluso si el perro no detecta nada en esta zona. Debemos recordar que el perro no está entrenado con todos los acelerantes que existen y es posible que el pirómano haya usado un liquido inflamable para el cual no está entrenado el perro. Por otra parte hay que tener en cuenta que se puede iniciar un fuego con un papel ardiendo, cerilla, mechero etc.. y el perro evidentemente no detectará nada y en cambio el fuego es provocado.

Por último una desventaja muy importante es que el investigador a veces olvida que es él el responsable de investigar el fuego , de forma que muchas veces puede ocurrir que alguien utilice los perros antes de haber hecho su propia investigación en un intento de que los perros realice su trabajo por él.

En resumen:

  1. La detección de acelerantes mediante caninos es una excelente ayuda a la investigación de incendios. No obstante hay que recordar que los perros son solamente una herramienta y nunca puede sustituir ni al investigador ni al laboratorio.
  2. El investigador de incendios debe sacar sus propias conclusiones a partir de su inspección ocular observando la localización de focos, modelos de combustión bajos, rastros en el suelo, presencia de contenedores o focos múltiples.
  3. El empleo de perros ahorra un tiempo considerable en la búsqueda de líquidos inflamable, además de permitir una localización exacta de los focos.
  4. Si un investigador cree que hay señales de acelerantes debe tomar muestras incluso en ausencia de alerta por parte de los perros.
  5. La confirmación de la presencia de acelerantes sólo puede provenir del LABORATORIO.

PEDRO GARCIA ALVAREZ
Técnico del Cuerpo Nacional de Policía
Químico, diplomado en investigación de incendios

BIBLIOGRAFIA:

  1. Propuesta de entrenamiento de la NFPA 921 TIA.
  2. Evaluation of canines for accelerant detection at fire scenes, Journal of Forensic Sciences, Vol.39, Nº6 , November 1994.
  3. Canine Accelerant Detection Program. U.S. Treasury department Bureau of Alcohol,Tobacco and Firearms.
  4. Tindal, R. and Lothridge, K., An Evaluation of 42 Accelerant Detection Canine Teams, Journal of Forensic Sciences, Vol 40. Nº 4, July 1995.
  5. United States Police Canine Association.



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