Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 172 CIENCIAPOLICIAL Secreto le es adscrito. El principal cometido es infiltrarse en el Ku Klux Klan38, formado en los estados sureños después de la derrota e identificado como una organización marcadamente terrorista y contraria al Gobierno federal. Conseguida la infiltración, el objetivo es desarticularlo. No andaban demasiado desencaminados en cuanto al carácter terrorista de las organizaciones radicales sudistas porque uno de miembros, John Wilkes Booth39, asesinó al presidente Lincoln en el teatro Ford de Washington D. C. el 14 de abril de 1865. La conspiración incluía los asesinatos del vicepresidente Andrew Johnson y del secretario de Estado William H. Seward, que no llegaron a consumarse. El miedo a otro levantamiento y los antecedentes del magnicidio propiciaron una ocupación militar del Sur, sobre todo bajo la presidencia de Ulisses S. Grant. El rechazo a la ocupación y a la derrota motivó que bandas de antiguos combatientes sudistas se dedicaran a cometer robos y atracos contra intereses de bancos y compañías mercantiles del Norte, sobre todo a ferrocarriles. No olvidemos que la aprobación de la Homestead Act40 en 1862, que autorizaba la construcción de líneas de ferrocarril a lo largo de todos los Estados Unidos, había sido uno de los motivos del estallido de la Guerra Civil41. La más famosa fue la banda James-Younger, capitaneada por Jesse James en el condado de Clay (Misuri). Se han mencionado de pasada al hablar de Deadwood Dick. Los banqueros y empresarios recurrieron a los servicios de la agencia de detectives Pinkerton, poco o nada escrupulosos en sus métodos. Un periodista, antiguo soldado confederado de nombre John Newman Edwards, transformó por obra de su genio narrativo a los pendencieros hermanos James y Younger en una suerte de caballeros andantes que luchaban para defender al Sur de los abusos del Norte. Escribió un libro llamado Noted 38. Para conocer los antecedentes y la historia de esta organización se puede recurrir a Chalmers (1981). 39. Podemos encontrar un relato de la conspiración y el magnicidio de Abraham Lincoln en Kauffman (2005, cap. 12, pp. 226-242). Sobre el pensamiento político del asesino y sus motivaciones para el magnicidio se puede consultar Rhodehamel y Taper (2001). 40. Ver Schamel y Potter (1997, 359-364). 41. Jeffrey-Jones (2007).
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