Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 168 CIENCIAPOLICIAL este personaje: actúa en solitario (lo que condiciona el estilo de estas novelas, autobiográficas y redactadas en primera persona); tiene un código moral y de lealtad de tipo personal, aunque no duda en saltárselo en virtud de la conveniencia o el interés del momento; es cínico e idealista; su estilo comunicativo se basa en el humor corrosivo, sustentado por diálogos en los que el detective siempre encuentra una réplica mordaz e ingeniosa; suele estar ocasionalmente en peligro físico, fruto de las situaciones que tiene que afrontar, de las que no siempre sale indemne, porque es golpeado, abusado y ocasionalmente torturado. Cierto es que paga con la misma moneda cuando tiene ocasión, pero eso no le reporta beneficio personal, por lo que al final de la trama le volvemos a encontrar en la misma situación de aislamiento, amargado y descontento, aun cuando tenga éxito en la resolución de sus casos. La razón para la existencia misma de dicho personaje es, según Clarke (2001), el tipo de sociedad en la que se desenvuelve: básicamente corrupta, viciosa y basada en el engaño y el abuso de la fuerza. El detective es un héroe moderno, un Prometeo que se enfrenta a los dioses por principios morales, pero que no alcanza el éxito a largo plazo, sino de forma puntual, porque su situación nunca mejora. Ello es fruto de la maldad inherente de la sociedad, que viene a constituir un personaje más, junto con la ciudad moderna, al ser novelas exclusivamente urbanas. Ya hemos hablado de la interrelación que, a juicio del autor, tienen la ciudad moderna, la policía moderna y el género policiaco. Vemos en este caso una constatación de esa íntima correlación. Otra característica es el papel de la mujer, que viene a ser víctima o mujer fatal, a veces compaginando ambos papeles en la misma persona (Del Olmo, 2021). La relación del detective con las protagonistas femeninas suele ser compleja, con una frecuente tendencia a la atracción y repulsión alternativa, en la que nunca se llegan a consolidar vínculos profundos, sobre todo si son de tipo afectivo. Los papeles femeninos representados también son fruto de la sociedad de los años treinta del siglo XX, en la que el papel social de la mujer está claramente subordinado a lo masculino.
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