Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 167 La imagen de la policía en la prensa, la literatura y el cine: análisis de su evolución en el modelo anglosajón Olmo Fernández, I. D.; Briones Peñalver, A. J.; Fernández Cañavate, F. J. brillantemente para satisfacción del lector. Otra de las características de ambos personajes es su capacidad de observación, su memoria y su habilidad para no dejarse arrastrar por las apariencias y las primeras impresiones. El “método” detectivesco es otra de las señas de identidad del detective clásico32. Clarke (2001) considera también que estas obras generan en el lector la sensación de superioridad en relación con los personajes de la trama y la satisfacción de la resolución del drama, volviéndose a restaurar el orden quebrantado. Para este autor, la estructura narrativa de estas obras abarca cuatro fases: en la primera fase hay un orden social estable; en la segunda, se rompe dicho orden, lo que origina la tensión narrativa; en la tercera la causa del desorden es desenmascarada y resuelta; en la cuarta se reconstituye el orden primigenio. Finalmente, Clarke (2001, p. 81) propone tres formas de identificación de los lectores de novelas policiacas de género clásico: en la primera, determinados grupos sociales son más propensos a su lectura (no identifica cuáles); en segundo lugar, los lectores se identifican con un grupo social, etnia o personaje por su similitud con ellos (aunque el autor especifica que esta identificación suele ser débil); en tercer lugar, se da el fenómeno opuesto: el lector se interesa porque encuentra diferencias sociales o ideológicas con los personajes y eso motiva su interés. Frente al género clásico, la novela de serie negra supone un marcado contraste en lo estilístico, en el tratamiento de los temas y en la figura del detective. Hemos hablado en epígrafes anteriores del caso de Hammett, paradigmático porque es quien “inventa” este género, basado en experiencias personales que traslada a su obra, que luego es continuado por émulos e imitadores. Recordando algunas de las características ya reseñadas, en este caso el detective es un P. I. (Private Investigator), a menudo enfrentado a la policía oficial, que suele ser corrupta o estúpida. Clarke (2001) nos presenta las principales características de 32. Ver Konnikova (2016).
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