Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 153 La imagen de la policía en la prensa, la literatura y el cine: análisis de su evolución en el modelo anglosajón Olmo Fernández, I. D.; Briones Peñalver, A. J.; Fernández Cañavate, F. J. vestir de uniforme incluso estando fuera de servicio. Por otro lado, el hecho de vestir uniforme los sometía a constante escrutinio y atención pública (Shpayer-Markov, 2010). Sin embargo, el rechazo social se extendía también a la policía vistiendo uniforme por parte de las clases trabajadoras, por sus intervenciones en huelgas y manifestaciones16. El rechazo se acentuaba al presentar a los policías como “ridículos o menospreciables”, objeto de burla y mofa en la prensa de humor y en el music hall (Shpayer-Markov, 2010). Esta característica será frecuente en diferentes épocas. Reiner (2003) relata cómo en 1910 la Asociación Internacional de Jefes de Policía hizo una condena pública de la imagen de la policía en el cine: les disgustaba especialmente el ser caracterizados como torpes o inútiles17, frente a la imagen glamourosa proyectada en los gánsteres y la heroica en los investigadores privados. A la Policía británica le costaría décadas ser reconocida como una fuerza digna de confianza social, entre otras razones por las discrepancias ideológicas en torno a la labor de la Policía, protagonizadas por liberales y conservadores: los segundos tenían propensión a defender a las modernas fuerzas de policía, mientras que los primeros expresaban desconfianza, cuando no franca hostilidad hacia ellas (Emsley, 2001; Shpayer- Markov, 2010). El miedo al desorden social de las clases medias durante las revueltas de los fenianos y cartistas18 lleva a un cambio en la 16. Ver Emsley (2005, pp. 15-29). 17. La imagen más reconocible de este tipo de ridiculización son los “Keyston cops”. Ver https://www.britannica.com/topic/Keystone-Kops 18. Movimientos sociales reivindicativos, el primero como contrario a la dominación británica de Irlanda. Tendrá gran importancia posterior, en relación con el terrorismo irlandés. El segundo es un movimiento de la clase obrera de la primera mitad del siglo XIX, contrario a los excesos de capitalismo británico y en defensa de los intereses de las clases populares. Según Emsley (2005), el concepto británico de “juego limpio” llevó a los dirigentes cartistas a no emplear armas en sus enfrentamientos con la Policía, suavizando en parte la gravedad de los problemas de orden público. Ver Emsley (2005, pp. 15-29).
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