Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 150 CIENCIAPOLICIAL todo en Londres. Los hermanos Fielding crean el embrión de los futuros cuerpos de policía británicos en 1749: los Bow Street runners, que perduran durante noventa años (Reith, 1943; Thorwald, 1966; Emsley, 2001, 2012). A la larga son inoperantes como cuerpo de seguridad (Thorwald, 1966; Ensley, 2001). Surgen además los problemas de orden público por los fenómenos de masas y las protestas obreras, lo que lleva a los jueces británicos, en el uso de sus competencias, a reclamar la asistencia de los militares (Ensley, 2012). El uso de militares como policías por el duque de Wellington en Manchester en 1824 en una manifestación obrera acaba conociéndose como la batalla de Peterloo (Ensley, 2012); tras este hecho luctuoso Wellington encarga a Robert Peel la creación de la Policía Metropolitana de Londres (Ensley, 2001, 2012). La idea de Peel era la de un cuerpo de “ciudadanos de uniforme”, respetuosos del Estado de derecho, neutrales políticamente, interviniendo con un mínimo uso de la fuerza y que contaran con el consenso de la sociedad. El 7 de diciembre de 1829 se despliegan por la ciudad de Londres mil policías, vistiendo levita azul y sombrero de copa, buscando que la policía se diferencie de los militares con el objetivo de conseguir mayor apoyo y aceptación de los ciudadanos (Thorwald, 1966). Sin embargo, fueron recibidos con burlas y la mofa se extendió a los apelativos que se les adjudicaron: peelers (peladores, derivado del apellido de su creador); coppers (posteriormente apocopado en cop, la denominación de uso común para la policía en el mundo anglosajón), que procede de copper (cobre), por el aspecto de la placa-insignia metálica que caracteriza a la policía, y finalmente bobbies, que es el apelativo que ha prevalecido (Thorwald, 1966, p. 50). Los delincuentes aprendieron pronto a identificar a los bobbies. Por eso, los más cualificados pasaron a vestir ropas civiles y convertirse en detectives investigadores. Con el fin de mantener el anonimato entran a la sede de la Policía Metropolitana en Whitehall Place por la parte trasera del edificio, que daba a la calle Great Scotland Yard. Con el tiempo Scotland Yard fue la denominación del cuerpo de detectives de la Metro Police Force y por extensión de toda la Policía Metropolitana (Thorwald, 1966).
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