Ciencia Policial 184 (2025)

Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 146 CIENCIAPOLICIAL el caos y volveríamos al “estado de naturaleza” y “la guerra de todos contra todos”7. 3 La policía moderna y la ciudad contemporánea Los escenarios literarios policiales son eminentemente urbanos: Edgar Allan Poe, el creador del género, elige París (que nunca conoció). Conan Doyle crea el Londres holmesiano, que ha pasado a ser un decorado habitual en televisión y películas de género. La serie negra policiaca prefiere las ciudades con puerto, singularmente San Francisco y después Nueva York, entre otras. La ciudad puede ser personaje central, como en la serie Las calles de San Francisco8, Hawai 5.0 o Hill Street Blues. La ciudad provoca anomia y desarraigo por el carácter profundamente deshumanizado de los entornos urbanos, que atraen masas de ciudadanos rurales como fuerza de trabajo. Charles Reith (1938) se refiere a estas nuevas masas urbanas como “multitudes desesperadas de hombres y mujeres”9. la ciudad de Londres alcanzó el millón de habitantes en 1750 (Emsley, 2001). Esta sensación de desesperación generará movimientos políticos como el socialismo y el comunismo y es la fuente del miedo y el pánico sociales a los que ya nos hemos referido. La novela policíaca es un intento de aportar seguridad de que incluso los crímenes más horrendos podrán ser finalmente resueltos por la figura luminosa del detective, una suerte de 7. Estas son algunas de las ideas que vierte el filósofo Thomas Hobbes en su conocida obra El Leviatán (1651). 8. A pesar de lo dicho, la ciudad moderna representada en las novelas policiacas es una ciudad imaginaria, no es la ciudad auténticamente real (Clarke, 2001, pp. 72-89): en el caso de la novela inglesa de misterio representa un ideal de orden y estabilidad, con un reflejo de la clase alta de la sociedad británica. En el caso de la serie negra, la ciudad es el escenario donde se dan cita la corrupción y la brutalidad inherente a la sociedad americana de los años 30 del siglo XX. 9. Tomado de Emsley (2001, p. 14).

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