Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 139-194 145 La imagen de la policía en la prensa, la literatura y el cine: análisis de su evolución en el modelo anglosajón Olmo Fernández, I. D.; Briones Peñalver, A. J.; Fernández Cañavate, F. J. Este concepto enlaza con el de “pánico moral”. Stanley Cohen (2019) en su libro Folk devils and moral panics: the creation of the mods and rockers define pánico moral como: una situación, episodio, persona o grupo de personas emerge para ser definido como una amenaza para los valores e intereses de una sociedad; su naturaleza se presenta de una forma estilizada y estereotipada por los medios de comunicación, las barricadas morales son ocupadas por los editores, obispos políticos y otros ciudadanos de pensamiento correcto; expertos sociablemente reconocidos emiten su diagnóstico y (proponen sus) soluciones5. El pánico moral deriva en el señalamiento de lo que denomina Cohen “folk devils”, los estigmatizados como culpables de esa situación de inseguridad percibida, que se convierten en el chivo expiatorio sobre el que el grupo social mayoritario proyecta sus miedos, reales o imaginados. Ambos conceptos están socialmente construidos6. La aparición del entorno urbano generó una sensación de miedo difuso en las sociedades contemporáneas (Rojas Marcos, 1992), espoleado por las informaciones sobre crímenes, contribuyendo a una percepción, a menudo exagerada, de inseguridad en las ciudades modernas (Muncie, 2001). El antídoto a esa percepción fue la moderna policía (Ensley, 2001). Reiner (2003) denomina a esta interpretación “Fetichismo policial”, entendido como la asunción de que la policía es un “prerrequisito del orden social”, sin el cual no se podría evitar 5. Cohen (2019, p. 9). La traducción, al igual que el resto del presente trabajo, es de los autores de este artículo. 6. El concepto de construcción social de la realidad se debe a los sociólogos Berger y Luckmann. Se refiere a la capacidad por parte de los que ostentan poder en una sociedad de catalogar y etiquetar determinados comportamientos como “conformados” o “desviados”. Estos últimos son definidos como criminales y, por lo tanto, perseguidos y castigados. Pero en última instancia no hay una definición única y universal, sino que cada sociedad establece sus reglas. Berger y Luckmann (2003).
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