Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 115-137 133 Atlas historiográfico de la Policía Nacional de España (1824-2024) Carmona Obrero, F. J. naturaleza totalitarista, que de forma directa y física garantizaron la Guardia Civil y la Policía Armada y de Tráfico. Finalmente, con la etapa democrática, a partir de noviembre de 1975 y tras unos primeros pasos dubitativos en cuanto al modelo de la seguridad pública, se llegó a los Pactos de la Moncloa de 1977 que clarificaron el modelo policial en cuanto al mando de los cuerpos y fuerzas de orden público, bajo dependencia civil del Ministerio del Interior, pero manteniendo la militarización de la Guardia Civil y la Policía Armada en su parte orgánica. Tras la ley de Martín Villa, con la aprobación de la Constitución en referéndum por el pueblo español, ambas en el mes de diciembre de 1978, llegó la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, unificando el Cuerpo Nacional de Policía y el Superior de Policía, recogiendo a las Policías Locales y Autonómicas, acabando, de forma general, de definir el modelo de la seguridad pública. Solo subrayar que este proceso, completado con la Ley Orgánica 9/2015, de 28 de julio, de Régimen de Personal de la Policía Nacional, y otra normativa de rango inferior, a expensas de un examen más riguroso que se llevará a cabo en el atlas, permitió que la rama uniformada de la policía fuese integrada en la Policía Nacional. Al fin y al cabo, el deseo del primer superintendente general de la Policía General del Reino, José Manuel de Arjona y Cubas, el primer cuerpo policial estatal español fundado ese 13 de enero de 1824, al ser promulgado el Decreto de 8 de enero por el rey Fernando VII, se cumplió, como se había establecido en el artículo XV. 3 Conclusiones No se pueden establecer unas conclusiones cerradas, porque se sigue trabajando en la confección de este proyecto historiográfico de la Policía española, si bien se avanza para el siglo XIX, en un brevísimo resumen, unas líneas básicas, claramente detectadas. Entre ellas es necesario, imprescindible, profundizar en los actores (políticos e intelectuales) que se implicaron en las cuestiones de la seguridad pública en España, no solo los que ostentaron las altas magistraturas (ministerios, subsecretarios,
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