Ciencia Policial 184 (2025)

Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 115-137 126 CIENCIAPOLICIAL una racionalización de su Hacienda y el intento de modificar su imagen por medio de una cierta moderación del absolutismo que no alterase su esencia […] al final del reinado se produjo la confluencia entre los defensores del reformismo absolutista y sectores moderados del liberalismo español” una línea de actuación política a la que se opusieron los liberales exaltados y los realistas; estos últimos en contra de cualquier reforma del sistema tradicional. Este artículo XXII del Real Decreto de 14 de agosto de 1827 es una clave principal que abre una línea de investigación en la historia de la Policía española en cuanto a la actividad real desplegada y, también, en la historia del Derecho no solo en la etapa de esa Década Absolutista, en la que la vía reformista del rey, por presión de Francia, tuvo su peso, sino en todo el siglo XIX. En la metodología del atlas histórico de la Policía española, sin duda, se establecerá una temática en torno a esta cuestión de gran calado, al igual que en otras que se constituyen en claves axiales de nuestra historia. Otra línea que aflora es la del intento de la creación de la Policía Uniformada, ya recogida en el Decreto de 8 de enero de 1824 (artículo XV) por José Manuel de Arjona y Cubas. Primero con la creación de los Celadores Reales en 1825, que tuvieron un recorrido brevísimo, de cuyo proceso de creación y despliegue no tenemos una gran claridad ni tampoco de la dependencia con respecto a la Superintendencia General de la Policía General del Reino, aunque sí el auxilio que prestó. Un proceso, el de la Policía Uniformada, que acabó de implementarse en 1833 con el Real Decreto de 25 de febrero, con la creación de los Salvaguardias Reales, que sí penetró hasta los primeros años de 1850, pasando a denominarse previamente a los agentes de Protección y Seguridad Cuerpo de Salvaguardas en 1848, siendo denominados en 1854 Cuerpo de Salvaguardias Reales de Madrid. Otra de las cuestiones detectadas en la investigación del atlas es la existencia de ciertas delegaciones de competencias propias de la Policía en otras instituciones regionales españolas, que debe ser indagada, como fue el caso en 1830 de las cartas de seguridad en Palma de Mallorca. En el Diario Balear, en su edición del 15 de enero de 1830, el capitán general José Aymerich, ostentando el cargo de subdelegado principal de Policía de las Islas Baleares –un dato que debe ser contrastado–, comunicó

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