Ciencia Policial 184 (2025)

Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 115-137 120 CIENCIAPOLICIAL las revistas especializadas que centraron su objeto en el orden y la seguridad, con divulgaciones especiales en tales materias por los integrantes de las Fuerzas de Seguridad, como es el caso de los policías Pedro Aparicio, Ramos Bazaga, Lleó Ferrer, Oliveras Collgrós, Inés Cano, y del comandante de la Guardia Civil Martínez Mainar, entre otros. Y de recopilaciones legislativas sobre policía, como las más sobresalientes del abogado y agente de Vigilancia Julio Sasselli Collar (1915) y la del teniente de Seguridad Juan Fuertes Gómez (1925). En la segunda mitad del siglo XX también hay que observar toda la labor materializada por Escobar Raggio y por Comín Colomer, este último muy prolijo. Pero fue a partir de la década de 1980 cuando se inicia una vía más sólida en la historia de la Policía realizada por otros policías historiadores, representada con un gran prestigio por José Caamaño Bournacell (1971, 1972, 1999), con un enfoque más diacrónico en la historia de la Policía, y encajando a la Policía en el contexto político y social de la España de cada momento histórico. La actividad historiográfica desplegada, si bien abundan interpretaciones subjetivas, no demasiado contrastadas, sí cuenta con los aportes y las exposiciones derivadas de los hechos históricos con repercusión en el modelo y en las reformas policiales de cada momento, que en ningún modo descalifican su labor. Caamaño Bournacell defendió la historiografía de la Policía española realizada por policías desde que fue profesor en la Escuela General de Policía al establecerse como asignatura por el reglamento orgánico de marzo de 1967. Esta historiografía policial contó con unas líneas de investigación más sólidas, con las primeras publicaciones aparecidas, materializadas por los historiadores continuadores e integrantes de la propia Policía, basadas en planteamientos sustantivos con amplio manejo de las fuentes, pero sin precisar claramente el origen o el momento fundacional. Entre estos historiadores cabe destacar a Antonio Viqueira Hinojosa (1989), con un sólido trabajo de las fuentes y la bibliografía, así como de los hechos llevados a cabo por los actores personales de la historia que deben ser tenidos muy en cuenta porque aportan conductas y mentalidades sociales de cada momento histórico. En este periodo que tratamos de la década de 1980, resalta, sin lugar a dudas, el historiador Martín Turrado Vidal. En sus

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