Ciencia Policial 184 (2025)

Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 115-137 119 Atlas historiográfico de la Policía Nacional de España (1824-2024) Carmona Obrero, F. J. Martínez Ruiz (1988, 19), en sus investigaciones historiográficas, mostró la parcelación del orden y de la seguridad antes de 1824, afirmando como durante la Edad Media el orden, su mantenimiento, descansó en los poderes privados. En una fase posterior, el Estado moderno consiguió imponer ese orden sobre los propios intereses privados de los actores detentadores del poder, por medio del ejército permanente, pero sin asumir plenamente la seguridad, aseverando que “ese legado histórico es especialmente significativo en España, donde cada reino ha ido elaborando a lo largo de las Edades Media y Moderna su propio aparato de seguridad […] De tal manera que la multiplicidad de instituciones de Seguridad será característica de nuestro antiguo Régimen”. Por lo tanto, existió una parcelación del orden y la seguridad en España durante las etapas referenciadas, consecuencia lógica de la inexistencia de un poder estatal moderno. Por eso, algunas de las instituciones de seguridad perduraron durante el siglo XVIII y algunas de ellas entraron en los primeros decenios del XIX. Durante la segunda mitad del siglo ilustrado en España, sí se pusieron en marcha intentos de crear ese orden estatal de la seguridad con la implantación de nuevas instituciones policiales, que en ningún momento alcanzaron un despliegue estatal ni claridad competencial, sobre todo con respecto de la justicia. Este mosaico de la seguridad y el orden y de sus unidades policiales, en un sentido genérico, facilitó el mantenimiento y la continuidad, a nivel regional, de otras unidades policiales en el territorio español, a pesar de la creación del modelo estatal y centralizado de la seguridad con la creación de la Policía General del Reino el 13 de enero de 1824. Un fenómeno que ocurrió porque la legislación sobre policía del Trienio Constitucional autorizó la creación de estos cuerpos provinciales y regionales de policía. Por ello, en algunas provincias pervivieron esos cuerpos heredados del siglo XVIII y en otras fueron creados otros de nuevo cuño, de los cuales solamente han pervivido los Miñones de Álava, hasta que fueron integrados en la Ertzaina y los Mozos de Escuadra. La primera mitad del siglo XX en España fue una etapa histórica caracterizada por la sociedad de masas, con la prensa y la radio como medios ya consolidados, con la plena internacionalización de la información, el crecimiento de las urbes y la movilidad por el desarrollo del transporte ferroviario y el automóvil. Una sociedad que conoció el auge de las publicaciones y

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