Ediciones Universidad de Salamanca / cc BY-NC-SA Ciencia Policial, 184, 115-137 118 CIENCIAPOLICIAL instituciones de seguridad españolas: Pavón Torrejón, Quevedo Donis y Sidro Surga, Ximénez de Sandoval, Charles Lea, García de Valdeavellano, González Alonso, Sánchez-Arcilla Bernal, Sánchez Albornoz, Sánchez Gómez, De Pablo Gafas, Mantecón Movellán, González Alonso y un largo etcétera. El siglo XIX en España presentó un claro incremento de publicaciones en torno al orden, la seguridad pública y sus instituciones. Los historiadores manejaron ciertas fuentes que aportaban ricos datos en sus investigaciones, fuentes de las que, al menos, no se les dedicó la suficiente atención que merecían en relación con la Policía española, que sin embargo contó con excepciones, como el caso del administrativista Posada Herrera, de Antonio Pirala, y también de las riquísimas memorias de Guerola Peyrolon. También para esta etapa se constituyen de gran valor las fuentes literarias, como en el caso de Mesonero Romanos, Zorrilla Moral, Pérez Galdós, en unión de la prensa, así como las sesiones parlamentarias, en las que se discutió el modelo de seguridad pública y, en ocasiones, ciertas actuaciones de las fuerzas de seguridad. Un debate ya iniciado en las cortes gaditanas en plena guerra de la Independencia contra el invasor francés, que intentó imponer su modelo de policía y la administración que contempló la carta de Bayona de 1808. Turrado Vidal (1985, 7-8) mostró la división del orden y de la seguridad existente en España antes de 1824 en sus primeras investigaciones publicadas, pero además adelantó la necesidad de que la historiografía de la seguridad y de sus unidades policiales debiese contar en futuras investigaciones con la necesidad de “encuadrar la acción de la Policía dentro de la política global de los distintos Gobiernos, se podrán discutir sus aciertos o errores en el enfoque de la política criminal, la eficacia de esta institución, la extracción social de sus componentes, sus relaciones con el público, sus formas de actuación […] pero la base para juzgar todos estos factores será siempre la organización concreta que en ese momento tenía la Policía”. Con una consecuencia muy importante: el estudio de la historia de la policía debería estar encuadrado dentro del estudio de la historia de la Administración pública y civil, como una parte de ella. No se puede entender una historia sin la otra, y, en especial, con la del Ministerio del Interior o de Gobernación.
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