Ciencia Policial nº182

Ediciones Universidad de Salamanca / CC BY-NC-SA Ciencia Policial, 182, 231-268 244 CIENCIAPOLICIAL Uno de los principales agentes vesicantes es el gas mostaza (iperita, cuyo término alude a la región de Yprès dónde fue utilizada por el Ejército Alemán en 1915), estudiado ampliamente por Zúñiga (2015). Este agente se presenta en estado líquido, aceitoso e incoloro (dependiendo su color y olor de las impurezas), volatilizándose fácilmente, con un olor similar al ajo o a mostaza, de ahí su nombre. El gas mostaza fue ampliamente utilizado durante la Primera Guerra Mundial a raíz de la cual fue considerado una sustancia prohibida y ampliamente condenada por la Comunidad Internacional –aunque no por ello ha cesado su utilización, como se ha puesto de manifiesto en el escenario bélico de la región de Siria–. Su efecto visible más notorio es su capacidad de causar graves quemaduras químicas en la piel produciendo ampollas, afectando a los pulmones y provocando lesiones oculares. Otro agente vesicante son las llamadas lewisitas, las cuales fueron sintetizadas por el Capitán Lewis (militar de Estados Unidos durante los años 1917 y 1918) usando arsénico y cloro y cuyas consecuencias acarrean ampollas y quemaduras en la piel, así como daños internos si se inhalan o se ingieren. En tercer lugar, Jiménez (2005) sitúa los agentes nitrogenados como aquellos compuestos químicos que contienen nitrógeno (siendo los más destacados HN1, HN2 y HN3) y que causan ampollas y quemaduras en la piel, así como efectos sistémicos si se inhalan o se absorben. No obstante, como dijimos al comienzo estas sustancias pueden tener efectos beneficiosos para el ser humano, incluso en el ámbito sanitario. Tal es así que el gas mostaza contribuyó al desarrollo de la quimioterapia, al descubrirse los notables efectos que tenía sobre la médula ósea, causando la supresión del sistema inmunológico y dañando las células que se dividen rápidamente, como las cancerosas. Esta investigación, tal y como recoge Camacho (2020) condujo al desarrollo de la primera clase de medicamentos quimioterapéuticos conocidos como agentes alquilantes (como la ciclofosfamida y el clorambucilo) y que supusieron un punto de partida para los tratamientos contra el cáncer, la cual ha ido evolucionando y desarrollando múltiples clases de procedimientos con diferentes mecanismos de acción.

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